Orientaciones para abordar con los hijos la separación de los padres y acompañarlos durante el proceso de cambio familiar
Comunicar una separación a los hijos es una de las conversaciones más difíciles que pueden afrontar unos padres. No existe una manera perfecta de hacerlo, pero sí hay formas de transmitirlo que ayudan a reducir la incertidumbre y a protegerles emocionalmente.
La ruptura de la relación de pareja no implica necesariamente una ruptura de la relación parental. Sin embargo, el impacto emocional del proceso de separación y el conflicto entre los adultos pueden dificultar temporalmente la capacidad de ambos progenitores para coordinarse y responder a las necesidades de sus hijos.
Cuando los adultos consiguen diferenciar ambos planos, la pareja que se rompe y la función parental que debe continuar, es más fácil ofrecer a los niños seguridad, claridad y estabilidad.
Antes de comunicar la separación: algunas ideas importantes
Ideas claras y compartidas
Es frecuente sentir miedo o culpabilidad: miedo a hacerles daño, a que se enfaden, a que dejen de confiar, a no saber responder a sus preguntas o a equivocarse en las palabras. Sentirlo no te convierte en una mala madre o un mal padre; muestra que esta conversación y el bienestar de tus hijos te importa.
Sin embargo, antes de sentaros con vuestros hijos, conviene que los adultos hagáis una pequeña preparación. No se trata de ensayar un discurso perfecto, sino de llegar a la conversación con unas ideas mínimas y acordadas.
Comunicar la separación cuando la decisión está tomada
Cuando la decisión está tomada y podéis ofrecer información concreta, los hijos tienen más posibilidades de comprender qué ocurre y de sentirse acompañados en los cambios.
¿Cuándo y quién debe comunicarlo?
Siempre que sea posible, exista un mínimo de acuerdo entre los progenitores y la situación sea segura para todos, puede ser positivo que ambos comuniquen juntos la separación. De este modo, los hijos reciben un mensaje compartido y pueden percibir que, aunque la relación de pareja termine, ambos continúan ocupándose de ellos.
Cuando existe un nivel elevado de conflicto, violencia, intimidación u otras circunstancias que hagan desaconsejable una conversación conjunta, no es necesario forzar esta situación. En estos casos, será importante priorizar la seguridad y el bienestar de los hijos.
La decisión se ha de comunicar cuando se haya tomado en firme por ambas partes de la pareja y no antes, para no dar lugar a que se disparen en los hijos fabulaciones y alianzas.
¿Cómo comunicar la separación a los hijos? 8 recomendaciones
Qué información conviene transmitir:
- Elegid un lugar conocido y tranquilo
- Reunid a todos los hijos para evitar secretos, versiones diferentes o la carga de que el hermano/a mayor tenga que explicarle al pequeño/a
- Mostraros serenos y calmados, es importante que no os vean desbordados o asustados sino que encuentren a sus padres en ese momento regulados y confiados
- Transmitir que es una decisión conjunta, siendo de los padres y no de ellos
- Hablarles del plan de vida y los cambios prácticos que surgirán a partir de ahora: dénde vivirá cada uno, cuándo estarán con cada progenitor, cómo serán los contactos, si cambiará algo de su entorno actual etc.
- Evitar trasladar la culpabilidad tanto con relación a cada miembro de la pareja como para alinear alguno de los hijos/as en contra del otro progenitor
- Darles la oportunidad de que hagan las preguntas que necesiten
- Dosificar la información y adaptarla a la edad de los menores
¿Cómo explicar la separación según la edad de los hijos?
Comunicar la separación a niños pequeños
Necesitan rutinas simples, presencia y repetición, por ejemplo: “Papá vivirá en otra casa. Tú seguirás yendo al cole, estaremos contigo y verás a papá/mamá estos días.”
Cómo explicarla a niños en etapa primaria
Necesitan explicaciones claras y posibilidad de preguntar, por ejemplo: “Hemos decidido separarnos porque como pareja no estamos bien, pero los dos seguiremos cuidándote.”
Cómo hablar de la separación con adolescentes
Necesitan honestidad respetuosa, información práctica y participación limitada, por ejemplo: “Entendemos que este cambio afecta a tu vida. Queremos escuchar qué necesitas, aunque las decisiones de adultos las tomaremos nosotros.”
Después de comunicar la separación: el cuidado continúa
En una separación, los hijos no solo escuchan la conversación formal. También perciben silencios, tonos, miradas, comentarios irónicos, conversaciones telefónicas, discusiones y cambios de conducta.
Como padres, se deben anteponer las necesidades de los hijos a las suyas propias. Los padres han de estar atentos a satisfacer las necesidades básicas que de forma especial reviven los hijos en estas circunstancias de crisis: seguridad de afecto y protección, futuro, liberación de la culpa, comunicación.
Qué conviene evitar durante una separación con hijos
- Hablar mal del otro progenitor delante de los hijos.
- Contarles infidelidades, deudas, reproches o detalles de procedimientos judiciales.
- Pedirles que elijan con quién quieren estar o que valoren quién tiene razón.
- Utilizarlos para transmitir mensajes: “dile a tu padre…”, “pregunta a tu madre…”.
- Preguntarles para obtener información sobre la vida del otro progenitor.
- Usar frases que generen culpa: “tu padre nos ha abandonado”, “por tu madre no podemos hacer esto”, “si no fuera por…”.
- Hacer promesas que quizá no podáis cumplir.
- Alimentar expectativas de reconciliación si no existe una posibilidad real.
- Convertirles en apoyo emocional adulto: “eres lo único que me queda”, “no sé qué haría sin ti”, “tienes que cuidarme”.
Proteger a tu hijo implica permitirle conservar la relación con ambos padres y evitar que tenga que posicionarse.
¿Cuándo buscar ayuda psicológica ante una separación?
Pedir ayuda no significa que hayas fracasado. A veces una orientación profesional breve permite ordenar el momento, preparar una conversación difícil y evitar que el conflicto adulto pese sobre los hijos más de lo necesario.
Puedes buscar ayuda psicológica cuando notes que tu hijo o hija está teniendo dificultades para adaptarse a la separación y ese malestar es intenso, se mantiene con el tiempo o afecta a su vida diaria.
Algunas señales son tristeza, ansiedad, irritabilidad, cambios en el sueño o el apetito, problemas escolares, aislamiento, quejas físicas frecuentes, sentimientos de culpa o un rechazo intenso hacia uno de los progenitores.
También puede ser útil pedir orientación si el conflicto entre los adultos hace difícil tomar decisiones o mantener una relación parental estable y centrada en las necesidades de los hijos.
Si necesitas acompañamiento profesional:
En algunos casos, no es necesario un tratamiento prolongado. Una orientación profesional puede ser suficiente para preparar cómo comunicar la separación, anticipar las dificultades y establecer pautas de comunicación y coordinación parental.
Una separación no tiene por qué convertirse en una experiencia traumática para los hijos. Lo que puede resultar especialmente perjudicial es quedar atrapados en el conflicto entre los adultos, sentir que tienen que elegir, asumir responsabilidades que no les corresponden o perder la seguridad respecto a sus figuras de referencia.
Harold, G. T., & Sellers, R. (2018). Annual research review: Interparental conflict and youth psychopathology: An evidence review and practice focused update. Journal of Child Psychology and Psychiatry, 59(4), 374–402. https://doi.org/10.1111/jcpp.12893
Romero Navarro, F. (2002). La mediación familiar. Un ejemplo de aplicación práctica: La comunicación a los hijos de la separación de los padres. El papel del mediador. Revista del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, 40, 31–54.
